Embarazo ectópico o extrauterino

Hola amig@s!


He vuelto para contar sobre mi segundo embarazo.

Comienzo diciendo que somos seres humanos y tenemos que vivir nuestras experiencias personales como tales, sin forzar a nuestro cuerpo o nuestra mente a pensar o sentir como superhéroes, colocándonos escudos de protección para no aceptar una vulnerabilidad natural, negándonos a admitir lo que nos hace feliz o lo que nos hace entristecer. Vive tu experiencia de vida tal y como quieres vivirla, sin represiones, sin caparazones y vívela en el momento, no la dejes guardada para después ni la arrastres contigo por largo tiempo, porque también tienen fecha de vencimiento; ríe, grita, celebra o llora, es tu derecho de ser.


 Quisiera que este blog fuera de sólo mensajes positivos y no tener que hablar de cosas tristes pero la vida tiene sus subidas y sus bajadas, de las cuales aprendemos y personalmente mis bajadas también me han llevado a donde estoy hoy en día, FELIZ! además que he podido poner mi poner granito de arena ayudando a otras personas con las mismas situaciones o simplemente escuchando sus experiencias, que también enriquecen.

 Mi segundo embarazo, fue un embarazo ectópico o extrauterino, esto quiere decir que fue un embarazo que no evoluciono porque no hubo fecundación de óvulo o porque el óvulo se fecundó fuera del útero. En mi caso, el embarazo concluyo de manera natural con un aborto espontáneo en la séptima semana.

 Esa semana me tocaba la primera ecografía con mi ginecóloga y antes de que se pudiese dar, comenzó un manchado rosa en mis bragas que luego tornó más oscuro, tuve poco malestar aunque sí me preocupé bastante porque sabía que algo no andaba bien. Un test casero de farmacia nos había confirmado semanas antes, que estaba embarazada, pero yo quería esperar la primera cita con la ginecóloga para confirmar la noticia. Ya había tenido retraso de la regla, algo de nauseas, migraña desde la primera semana (cosa que nunca he tenido y sólo experimenté en mi primer embarazo), tuve cansancio inusual, pero sinceramente nunca me sentí realmente embarazada, sentía cambios en mi cuerpo pero no sentía lo que muchas veces llamamos, conexión de madre.

 El día de la perdida fui a urgencias porque había manchado tres veces y mejor estar tranquila que pasar día más noche llena de dudas o nervios. Me hicieron una ecografía intrauterina y lo único que pudimos ver era una bolsita vacía, no había nada dentro del saco y fue una sensación irónicamente, de golpe en el estómago, tu esperas ver un puntito o una bolita pero no había nada. El doctor continuaba revisando y por último imprimió la imagen que habíamos visto, me dijo que necesitaba consultar la imagen con sus colegas para poder darme una respuesta, pero que me quedara tranquila porque al volver me daría una respuesta. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas, primero porque ya sabía que no había bebé dentro pero que otra cosa podría estar pasando para que no me dieran una respuesta?

 Al volver me dijo que había tenido un embarazo ectópico pero que tenían que hacerme pruebas de sangre para descartar otras cosas y allí volvían los golpes en el estómago, ya no sólo era que no estaba embarazada o si lo estaba pero no había bebé sino que la bolsa que tenía dentro podía ser otra cosa más que un saco gestacional y que podría ser una Mola o Embarazo Mola, cosa que no me sonaba a nada pero cuando comienzas a buscar en internet entonces se te cae el mundo porque te llenas la cabeza de información errónea. Me mando a esperar por las pruebas de sangre y tenía que llevárselas a mi ginecóloga personal para que me diera las respuestas que necesitaba.

 Para resumir un poco, pasé dos semanas de nervios y miedo, entre pruebas de sangre para descartar mola o un quiste que podía haberse formado, al final los niveles hormonales bajaron rápidamente y eso indicaba que no había más que un embarazo no completado, paré de sangrar como en cualquier regla normal y mi útero hizo su proceso naturalmente de limpieza.

Pasé de tristeza a nervios, a tener ansiedad y miedo, en muy poquito tiempo. Mi doctora fue muy clara en dar los resultados correctos y hacerme sentir en calma, cosa que agradezco y por eso recomiendo cambiar de especialista las veces que sea necesario hasta conseguir a la persona que te haga sentir que todo estará bien, aún en los momentos más duros, personas empáticas.

 Cada día agradezco a mi cuerpo por siempre responder cuando más lo necesito, a mi mente por no decaer, a mi espíritu por ser fuerte y amoroso, porque los momentos difíciles tenemos que vivirlos con emociones, buenas o malas, duras, pero siempre con inmenso amor y respeto a nosotros mismos.

 Ese segundo embarazo no se completo porque no era el momento indicado y así lo acepté, mi cuerpo reaccionó temprano a algo que no era correcto y me hizo vivirlo sin dolor, mi mente y mi corazón me dieron la fortaleza, que aunque no entendiera nada en ese momento, todo estaría bien.

 Y como se comienza con la malas noticias para luego dar las buenas nuevas, os cuento que mí ginecóloga nos dio luz verde para intentar buscar un nuevo embarazo en la segunda menstruación después de la pérdida y aunque no era tan probable que fuese a pasar rápido, nuestro tercer embarazo sucedió! Así que, mujeres, vivan sus momentos en el momento (valga la redundancia) pero sobre todo, mucha fortaleza!


 En el próximo post hablaré de mi nueva etapa con más cambios y sensaciones maravillosas.
                                   
 Con amor, Anna.


0 comments