Alergia Alimentaria Part II

Hola amig@s!

 Hoy, antes de acabar este 2018, quiero contaros cómo acabaron mis pruebas de alergias después de un choque anafiláctico y resultados.

 Después de pasar una noche agotadora donde estuvo en riesgo mi vida por un plato de sushi, comenzaron las pruebas. Todo había sido un lunes y el martes ya estaba contactando con mi doctor de cabecera para chequearme, él, luego me remitiría a los doctores de alergología de una Clínica conocida en la ciudad, porque al parecer eran muy buenos en temas de alergia.

 Pedí cita con alergología de la clínica y por suerte me atendieron la misma semana, había pasado lo peor así que ahora me quedaba sólo confirmar las razones de mi reacción alérgica y con otro poco más de suerte, sería alergia sólo al atún o a uno de los ingredientes que había consumido aquella noche.

 Mi cuerpo no acababa de asimilar lo que había pasado y todavía tenía dolores abdominales, iba al baño constantemente, me sentía deshidratada en todo momento, aunque tomase más agua de lo normal, estaba débil. Esa semana tuve una mi dieta basada en arroz blanco, pollo y pavo a la plancha, manzanas y bananas;  astringente a tope.

 La primera consulta con la doctora asignada llegó, comenzamos con las preguntas necesarias para saber lo ocurrido y porqué estaba allí. Tengo que decir que pocas veces me he sentido tan incómoda frente a un médico; porque cuando me toca ir a alguno, sé que están allí como profesionales y estoy en manos seguras, pero en esta oportunidad cada respuesta que yo respondía, hacía un nudo en mi garganta, era como si estuviese mintiendo o estuviese contestando de forma errónea, me sentía en un examen para el cuál no había estudiado. La doctora respiraba profundo cada vez que yo emitía palabra detallando lo sucedido, escribía todo lo que yo decía en su ordenador y su actitud era de escuchar tonterías de una persona que no sabía lo que decía.

 Acabaron las preguntas y sin dar explicación alguna, la doctora me ordenaba que me sentara en otra silla y subiera las mangas de mi jersey. Por impulso le pregunté si me haría alguna prueba, aunque era obvio y giro la mirada hacia mí, - Por supuesto - sin más nada que agregar.

 BabyBoy ha tenido algunas reacciones al pescado y la última prueba que le hicimos fue justo el Test Prick (prueba de alergia cutánea), así que sabía qué era lo que me haría la doctora, porque no hubo ni la delicadeza de explicarme y justo en estos momentos es cuando la Meditación, Mindfulness y todas las herramientas que suelo enseñar, me ayudan a no explotar.

 Con mis brazos desnudos, mi respiración profunda y mi mente llena de "que no sea nada, que no sea nada" estaba yo; frente a una mesa llena de pequeñas botellitas con muchos números y otra con agujas, frente a una de poca delicadeza, quizás estresada con sus propios problemas. Comenzaba a marcar mis brazos con un boli de poca tinta y escribía números sin parar, luego destapaba la minúscula aguja y hacía pequeños rasguños acabados en pinchazos casi imperceptibles.

 Cuando acabamos con los dos brazos, me ordenaba a salir y esperar en la sala de afuera por 20 min. Yo salía y pensaba que ya mi mente me la jugaba porque comenzaban a picar los brazos, pero seguro no era nada y todo era mental... así por 15 min, hasta que me vi mis brazos y allí estaban, marcas por todos lados, unas marcas como de picadura de hormiga Reina, que ahora que las veía, picaban más.

 Pasados los 20 min, llamaba a la puerta de la doctora y al mostrarle los brazos, su expresión facial cambiaba, de tener cara de estar siento molestada por una mujer loca que quizás había tenido algo de urticaria, ahora su expresión era de pena, quizás hasta de vergüenza ante la que se convertía en una paciente real con alergias reales. Pase al consultorio nuevamente y me senté en la misma silla frente a las botellas, ahora ella medía las pápulas (término utilizado para la roncha o protuberancia cuando la piel reacciona a un alérgeno), algunas más pequeñas que otras y casi todas en un sólo brazo.

 Volvíamos a su escritorio y luego de escribir los resultados en su ordenador, buscaba el informe de urgencia y lo releía, sin palabra alguna, continuaba escribiendo y al finalizar, imprimía una hoja con todos los alimentos testados, los resultados eran obvios, yo lo sabía aunque no lo quería aceptar. -Da positivo en todos los pescados, no en mariscos pero en casi todos los pescados, estas otras marcas son negativas- decía la doctora y esta por primera vez, mirándome a la cara, -pero cómo si he comido toda mi vida pescado, es lo que más me gusta comer, además, nací en el Mar Caribe, mi dieta siempre a sido a base de pescados.- respondía yo, -Pues no lo sé, no lo podemos saber, ahora debes evitar cualquier clase de pescado y por un tiempo también los mariscos- Acababa la conversación allí -Nos veremos la semana que viene para hacer prueba de vegetales y frutas- finalizaba a doctora y también mi consulta.

 Salía por la puerta de aquel consultorio con rabia, rabia porque no entendía que era real y lo tenía que aceptar, me gustase o no, también salía con miedos, muchos miedos porque cómo haría para evitar al cien por ciento los pescados, tampoco sabía que medidas seguir, nada, salía con resultados pero nada que me ayudase a entender que podía hacer, porque había pasado esto y a esta edad, cuáles eran los riesgos, nada. El pollo había reaccionado pero la doctora decía que era un resultado negativo, al igual que el maíz, pero entonces porque habían hecho reacción?

 Mis preguntas tenía que esperar hasta la siguiente semana cuando volverían hacer más prueba y para no extenderme, volví a la misma clínica para hacerme la misma prueba de prick en frutas y vegetales. Otra vez mala experiencia con otro doctor bastante grosero y con menos tacto que la primera doctora. Los resultados de esta prueba daban positivo en cebolla y sandia, lo que al parecer es bastante extraño.

 Esta segunda vez tampoco hubo alguien que contestara mis respuestas sobre qué hacer o cómo hacer en mi nueva alimentación por lo que consulte con un médico más, quién si explico toda la relación entre alimentos, aclaro mis dudas sobre cruce de alimentos y confirmo mis nuevas alergias: a todos los pescados, pollo, maíz, cebolla y sandia. Alergias no comunes y sin relación entre sí, así que mi cuerpo en este momento rechaza estos alimentos, toca esperar y hacer prueba en un año para saber si es algo de corto tiempo o es para toda la vida.


 Quiero acabar este post diciendo que, los Test de Prick son importantes, a cualquier edad y para cualquier persona que sienta o presente alguna reacción hacia los alimentos, también las pruebas de sangre y todo lo que sea necesario que te dé un resultado que pueda salvar tu vida o por lo menos ayudarte a mejorarla, pero los médicos también son importantes, las enfermeras, pero muchas personas que trabajan con la salud tendrían que tener más humanidad, sensibilidad, ponerse en los pies del otro, porque los pacientes están allí para ser atendidos, ayudados, acogidos o por lo menos considerados. Yo llegue a estos alergólogos porque tuve una reacción muy fuerte, nunca había tenido reacción a nada, no tengo conocimientos sobre nada en alergias alimentarias, tengo muchos miedos y sé que igual que yo hay muchas personas que salen de consultorios, desinformadas o con diagnósticos equivocados y la pasan muy mal.

 Mi dieta desde hace más de un mes es casi vegetariana y ahora mi estilo de vida ha cambiado radicalmente, porque de comer lo que me apetecía cuando me apetecía y en balance, ahora es de restricciones para evitar reacciones.

 Este próximo 2019 dedicare gran parte de mi tiempo en investigar, conocer y aprender sobre una nueva alimentación donde no dependa de proteína animal al cien por ciento y sobre alergias alimentarias para y desde mi experiencia personal, poder dar consejos positivos cuando te vuelves alérgic@ a algunos alimentos en la adultez.

Sanando y con mucho amor, Anna.

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