Quería saltar! Seríamos padres!


 Estar descansados, desestresados y con aires nuevos, te refresca la mente y el cuerpo, a parte que el calorcito veraniego favorece! Después de esas vacaciones Baleáricas y Nórdicas, estábamos más que contentos, eso de síndrome postvacacional con nosotros no funcionó.

 Sabias palabras las de mi Dra. Cuando dijo que en verano era el momento, mi mente ya no sentía presión por si ese mes quedábamos o no embarazados, creo que lo dejé en manos de Dios o del destino, como cada uno lo quiera llamar; eso sí! ya tenía conocimiento de los días más fértiles, de frutas y vegetales que ayudaban a mejorar la calidad de óvulos y el esperma masculino, continuaba tomando mis vitaminas cada día, conocía mejor mi cuerpo y como me sentía, pero sobretodo, tenía una actitud positiva.


 Pasaron unas semanitas, todo marchaba normal hasta que una noche de peli en casa comencé a llorar viendo una comedia romántica, pero que rayos??? ¡No entendía porque tenía ganas de llorar como una niña pequeña! Y mi marido lo entendía menos, cosa que trajo risas sin parar y dejamos pasar el momento como algo gracioso, pensé que serían las hormonas que estaban un poco locas esos días... A los dos días, desayunando, comenzaron unas nauseas horribles y obviamente tampoco me explicaba porque, mi marido sólo me miró y dijo -HHHMM ¿estás embarazada?- a lo que le respondí con risas que no creía.

 Pasó otra semana y algo me decía que estaba cambiando mi cuerpo, pero no era porque vendría la menstruación, no me quería ilusionar, quería esperar pasar un poco más. Al final, teníamos una prueba casera y una mañana al despertarme me la hice, el resultado fue negativo, aunque mi cuerpo dijese lo contrario, tenía todos los síntomas como para estar embarazada. Esperé otra semana y para quitarme las dudas o mejor dicho la seguridad que sentía, salí y compré otra prueba de orina, esperamos hasta el fin de semana, tenía tanta ansiedad que me desperté a primer rayito de sol y salí corriendo al baño para hacerla.


 Han sido los 5 min más largos de la historia y quise agregarles 5 min más para estar muy segura, me acerqué a donde había dejado la prueba y ¡Mis ojos saltaron! ¡Mi corazón saltó! ¡Yo quería saltar!, salí corriendo a la habitación y llamé a mi marido con mucha calma (que no sé de donde me salió), lo desperté (él, muy rendido en su quinto sueño) y le mostré la prueba, sonrió y me dijo muy bajito -¿Vamos a ser papás?- le contesté que sí, me abrazó, me dijo que me amaba y ya no pudimos dormir más, esa mañana hablamos de nuestro futuro y como comenzaría a cambiarnos a partir de ese momento, salimos a celebrar en un Bruch y desde ese momento hasta ahora han pasado unos laaargos y muy movidos 8 meses.



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